Terra Cura
La semilla de Terra Cura fue plantada en 2015, en el tiempo sensible de un puerperio.
Allí, donde el cuerpo se abre y la vida late más fuerte, nacieron las primeras bombachas absorbentes: las Bombachas de Luna, creadas para recibir la sangre del posparto con respeto y amor.
La idea brotó desde el útero, ese centro creativo femenino que guarda memoria, intuición y potencia.
Lo que comenzó como un gesto íntimo hoy es un entramado vivo: muchos úteros, muchas historias, muchas luchas, unidas por una misma fuerza —el coraje.
Somos mujeres que se animan.
Que se entregan a la creatividad, al hacer con las manos, a la audacia de emprender y al deseo profundo de transformar la relación con el poder cíclico femenino.
Todas somos madres.
Porque gestar es nuestra naturaleza: hijas, hijos, ideas, proyectos, caminos.
Portamos una sabiduría ancestral e instintiva que habita en la útera.
Nos honramos cada día, nos escuchamos, nos sentimos y nos nutrimos.
Nuestra red está formada exclusivamente por mujeres enamoradas de la vida y de la Tierra.
Creemos que el mundo necesita una acción femenina consciente: formas de consumo que cuiden los vínculos, respeten los ciclos de la naturaleza y sostengan economías más sanas y humanas.
Cada una de nuestras bombachas está cosida con hilos rojos, como un recordatorio del valor de nuestra sangre, de su pulso vital y de la importancia de permanecer en conexión con lo femenino.
Creemos que los símbolos importan.
Y también las intenciones.
Por eso, cada pieza es creada con presencia, amor y propósito de cura.
No somos una gran empresa.
Somos mujeres, madres, buscadoras.
Un tejido vivo que elige hacer de otra manera.
Cuidamos el bienestar físico y emocional de todas las personas que forman parte de esta red y honramos cada etapa del proceso de creación de nuestros productos.
